Casi todo está mejor fuera que dentro. Aquí escribo cosas, achico el agua para no hundirme tan deprisa. Todo depende del día y de las ganas.
sábado, 21 de noviembre de 2015
Volver a ti
Escribir siempre me ha salvado.
Escribir es mi constante.
En los agujeros negros,
en los años malos,
durante la barbarie
de los inviernos largos.
Las letras, simplemente, estaban ahí.
La tinta casi corría
sola,
sin esfuerzo, impetuosa,
movida por lo más devastador
que hasta entonces conocía.
El desamor.
Me río ahora yo,
y sin darme cuenta
melancolía,
de otro tiempo más sencillo,
de emociones caras
por personas baratas provocadas,
de la vuelta al punto de partida,
a la pluma desgastada
de las frases olvidadas,
al recuerdo que me salva,
a la locura del poeta,
a las palabras sagradas.
Tengo miedo de perderme
y no saber por qué estoy aquí.
Pánico atroz de borrarme
en esencia,
y no volver a escribir.
Átame a la vida una vez más.
Cuando las brumas me ahoguen
déjame volver a ti.
Aunque me repita y me destroce,
y redunde en la misma piedra.
Quédate a mi lado,
cuando me hunda en el barro,
cuando me asfixie la hiedra
enredándose como una serpiente
por mi cordura.
Libérame la diestra,
y con un rayito de luz
enciéndeme la frente.
Déjame volver siempre
a ti,
déjame siempre volver a escribir.
Raquel Alcaide
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