martes, 26 de abril de 2022

SAVING PEOPLE, HUNTING THINGS O HISTORIA DE UN CUADERNO

Tengo la horrible costumbre de meterme en berenjenales sin pretenderlo y de complicarme la vida diciendo "sí a todo" con la boca, deprisa y corriendo, cuando mi cabeza está gritando "wait a moment, fucking crazy!". Pero yo no escucho, bajo la dura carcasa de fontanelas férreamente selladas tiempo ha sólo hay un mono tocando los platillos. Es un mono muy divertido, la verdad.

Así que cuando el bueno de mi amigo Willy me preguntó si podría hacerle una especie de réplica del cuaderno de John Winchester, de la serie Supernatural, pues le dije que sí. ¿Qué le iba a decir? Hago cuadernos, habría estado feo no intentarlo. ¿Qué podría salir mal? No sé. El mono empezó con su función y estuvo con su musiquita durante bastante más de un año (varias temporadas, en cómputo de serie). Y aquí estamos, después de todo, pegando ese resoplido de satisfacción cuya brisa te levanta el flequillo, con el espinazo recostado en el espaldar de la silla de despacho -brazos cruzados tras la cabeza-, mientras pienso: ¡Misión cumplida!


Igual que en su momento dediqué unos párrafos al Libro de las Sombras de Embrujadas, la envergadura de este proyecto no merece menos que una entrada en este mi humilde blog, por eso voy a describir por aquí los pasos a seguir de esta receta maravillosa que es la locura del friki del handmade.

Todo comenzó con la forja de los grandes anillos... Perdón, ésa es otra película. Doble perdón, creo que esta frase la he utilizado hasta el infinito. El caso es que yo de Supernatural no sabía nada de nada, había escuchado rumores y sabía de qué iba -como también sabía que las probabilidades de que mi extrema aprensión por la temática paranormal me impidiera poder disfrutar de esta serie eran altísimas-, pero mis conocimientos acababan ahí. Me puse el delantal y ¡a cocinar!


Primer paso: 

- Trabajo de campo, investigación. Ponte a ver la puñetera serie. 

Ingrediente principal:

- Échale huevos.

Había que echárselos. La primera temporada casi entera la tuve que ver de día. Sí, sí, por la mañana y con un par de huevos, como decía. Cometí el error de ver el primer capítulo -como hacemos en esta santa casa con todas las series y películas- por la noche, de postre, al acostarnos. Menuda madrugada toledana maravillosa que me dio la niña de la curva. Podéis probarlo cuando queráis, es muy terapéutico (si te va la terapia de choque).

Al final me acabé acostumbrando y pudimos avanzar en el estudio. Tal vez -y sólo tal vez- el hecho de que los protagonistas sean dos hermanos torneados, testosterónicos y ternascos facilitó mucho la rápida adaptación al ambiente sobrenatural y, sobre todo, al argumento... a los argumentos, vaya.

¡Genial! ¡Ya estamos enganchados!


Segundo paso:

- Idea, diseña, organiza, estructura. ¡Listas y croquis de todo!

Ingrediente principal:

- Ten amigos. Amigos que trabajen el cuero, amigos que manejen programas de edición, amigos que tengan papelerías e impresoras a color, amigos que sepan inglés, amigos que te deban algún favor o amigos que sean más buena gente que el copón.

Esta fase fue bastante larga. Por querer ajustarme lo máximo posible al cuaderno utilizado en la serie me volví loca buscando el formato concreto de agenda, de archivador y de páginas interiores que se trabaja sólo en EEUU, y lo que yo creía que sería coser y cantar se alargó más que las obras de El Escorial. 


Pruebas de varios papeles para ver texturas y acabados, pruebas de tintas, bocetos, mediciones e historias varias, etc. Por fin decidí cuáles serían las tripas del cuaderno, y aquí entró en juego la magia de nuestro amigo Montaña, el hacedor del cuero. Mandamos para tierras gallegas el material elegido y sobre esa estructura hizo su arte el chamán de Baleira, creando la maravilla de tapas que podéis ver en las imágenes, con los bolsillos, cosidos y marcas que se pueden apreciar en el original de la serie. Una auténtica pasada. ¡Gracias Don José! A sus enormes pies de gigante pongo mis más sinceras alabanzas. 

Con la tontería pasó casi un año hasta que pude tener mis tapas y mis tripas listas -parece que es tela de tiempo, y en realidad lo es, pero no perdamos de vista que yo en esos meses también compaginaba con trabajo y con otros proyectos que tenía en cola, y no podía dedicarme en cuerpo y alma, qué mas quisiera, al proyecto-, pero contra todo pronóstico llegó ese bendito momento. Ahora sí. ¡Manos a la obra!


Tercer paso:

- Los dibujos, las historias, la mandanga. ¡A la vida del escriba!

Ingrediente principal:

- Tinta y tiempo. Mucho tiempo.

Concretamente la Perle Noire de J. Herbin, otro de los elementos vitales facilitados por nuestro amigo Alvarado -el que tengo aquí colgado-, leal surtidor de impresiones de calidad y materiales de papelería variados que siempre necesito para mis trabajos. ¡Gracias, querido! Ya te invitaré a alguna cerveza cuando me deje caer por Getafe. Un siglo de estos.


Cierto es que el papel de calco (ese que te deja los dedos negros, el papel carbón de toda la vida) me ha servido de base para mantener alto el nivel de fidelidad a gran parte de los dibujos, pero muchos otros están hechos a mano alzada desde la primera línea y tengo que decir que me ha ayudado bastante que los bichos fueran feos de narices, el margen de error se estrecha tela si lo pensáis. 

Largas horas de lápiz, bolígrafo y pluma he pasado bajo el flexo, emborronando, desgastando, definiendo y dando forma a más de cien páginas de oscura fantasía con bordes quemados, enmohecidos, amarillentos, salpicados de café -¿o de sangre?-, ininteligibles quizás en algunas partes, en fin, lo que se puede esperar del diario de un cazador de monstruos, información variada y muchos tiros pegados.

Una parte del cuaderno está basada en la única copia oficial que hay en el mercado, pero el resto (que suma un grueso bastante importante) está hecho a partir de los apuntes de los verdaderos y absolutos fanáticos de la serie, que durante todos estos años (quince temporadas, que se dice pronto) han ido acumulando material y publicándolo en redes precisamente para facilitar la creación de su propio cuaderno de John Winchester a todos aquellos que quisieran intentarlo. ¡Como una servidora! Infinitas gracias desde aquí. 



Por supuesto, yo también cogí mis propios apuntes (si nunca habéis visto una serie o una película modo estudiante, es otro mundo) y tuve la oportunidad de aportar mi propio material. Como si el cuaderno fuese de Balay, puede decirse que tiene "un poquito de mí". Y un poquito de todos los que me han facilitado la aventura y la tarea, como mi buen amigo Luis. Crear las hojas de agenda, de la misma jodida agenda de John Winchester de 1990 -entre otras cosas-, a la medida exacta y con el diseño idéntico no habría sido posible sin él. A mí me sacas del paquete de Office y me explota el cerebro. Grazie mille, Luigi! ¡Más cervezas para ti!

Gracias, también, a mi amiga Helen, que me solucionó varias dudas sobre ortografía y gramática en un idioma que estoy muy lejos de dominar; a mi hermana, que sin saberlo me dio ideas geniales con el podcast de la Biblioteca Nacional de España, y a mi señor marido que también me ayudó con las traducciones y que ha soportado la carga psicológica que conlleva aguantarme las veinticuatro horas del día esté estresada, contenta o comicolérica. 

Parezco un actor famoso dando su discurso mientras recoge el Oscar que le acaban de dar, pero es de bien nacido ser agradecido y detrás de este proyecto no está sólo mi mano ejecutora, ha habido mucho apoyo externo y os debo birras a pares, chavales. 

Lo he disfrutado como una enana, también lo he sufrido como la estresable ansiosa que soy, pero lo he trabajado con cariño, esfuerzo y pura ilusión, y a punto estuve de hacerme un Frodo y, en el último momento, decir aquello de "el cuaderno es mío, el vino a mí, yo lo encontré" y... ¡Hasta luego, Mari Carmen! Pero me porté bien al final, no creáis, mi trabajo me costó. ¡Gracias, Willy, a ti también! Por meterme en esta historia y engancharme a una droga más.

Inclínome en graciosa reverencia y sombrero en mano me despido. Tened por si acaso mechero y sal -y un poquito de agua bendita- siempre a mano. Larga vida a Dean Winchester y mucho Bobby Singer. ¡Ha sido un placer!






RAV





martes, 1 de febrero de 2022

Cartas azules 2022

 




Madrid, 1 de febrero de 2022


¡Hola, tronk!


         Está saliendo el sol mientras te escribo y, aunque no es la primera vez en la última semana -llevamos ya unos días luminosos después de otra rachita de feos nublados-, siempre me hace ilusión ver cómo se mantienen las nubes a raya el día de tu cumpleaños. Supongo que algún año lloverá pero, parafraseando a nuestro buen Aragorn, hoy no es ese día.

         Sé que prometí escribirte más, pero no te creas que es fácil. ¿Te llegan mis pensamientos? No molan tanto como una carta, lo sé, pero es mucho más fácil pensar en ti que sentarse a poner en palabras la puñetera realidad. Tú me entiendes mejor que muchos, la mermelada nunca fue con nosotras aunque por dentro estemos hechas de gominola con purpurina (¿a quién vamos a engañar, Princesa Croqueta?), pero hay que hacer un pequeño esfuerzo y seguir con la performance para que no decaiga mucho la moral. Qué jodido es esto de no poderte preguntar cómo estás.

         ¿Qué te cuento, amiga? ¿Cómo te resumo el último año? Da para mucho o para poco, según la perspectiva. Seguimos inmersos en la estupidez y la locura, el bicho ayuda mucho a eso, pero la gente ayuda más. Yo creo que las siete plagas de Egipto se han quedado como aguardiente dulce a la vera de las quince olas del corona (perdona mi falta de concreción, es que he perdido la cuenta ya). Al menos tenemos vacunas, ¡vacunas! Tú, como yo, llevarías ya tres dosis por ser sanitaria, y serías Súper-Jenny, tendrías anticuerpos para disparar en bláster a caño y pasearías por la calle mirando con ascopena a los cromañones terraplanistas, antivacunas y grupis de Miguel Bosé (que por lo visto ahora nos quieren controlar con microchips que nos inyectan con las vacunas, flipa, ¿no te has enterado? Yo creo que con las tres que llevo ya, si me concentro un poco pillo wifi gratis en mitad del monte).

         La imaginación de la gente sigue siendo poderosa, pero no te preocupes, no llega al nivelazo del tirón de series que seguimos teniendo para consolar un poco el espíritu. Me he negado a ver El juego del calamar, porque tenía muchos frentes abiertos y he visto tantos memes spoileantes que ya me aburre; no sé si a ti te habría gustado, pero desde luego te habrías reído con la muñeca pepona gigante que dispara a traición como una Dora la exploradora creepy y encocada tamaño atracción dantesca de feria. Ahora estamos viendo El libro de Bobba Fett y ésta sí que te molaría. ¡Cómo se lo curran los de Disney+! ¿Te acuerdas de cuando queríamos ser paleoveterinarias? Pues dale una pensada a lo de veterinarias galácticas (seguro que a ti se te ocurre un nombre mejor), que todavía no he visto a ningún profesional haciéndose cargo del mantenimiento de los banthas ni de los rancors... ¡Qué falta de previsión!

         Bueno, del tema del apotema es que no te puedo contar nada que no supieras ya... Un año no ha hecho ninguna diferencia en mi futuro ni en mis arcas. Sigo esperando que me toque la lotería, aunque la realidad es que sólo tiento a la suerte el 22 de diciembre (debería estirarme más ¿no?). Encontré un curro cerca de casa a media jornada pocos meses después de escribirte, y allí estuve varada hasta final del año pasado; al principio con la esperanza de encontrar un pequeño rincón donde quedarme y hacerme fuerte para conseguir esa estabilidad tan anhelada, poco después -como siempre, como se veía venir, como no podía ser de otra forma- por mantener un mínimo y mísero ingreso pero deseando escapar de esa cueva infecta de maltrato psicológico y horas extras jamás remuneradas. Otro fiasco del que por supuesto me fui sin paro. El paro es para la gente que sabe hacer las cosas bien, no como yo.

         Para fiasco bueno el del curso de redacción digital que te conté, ¿te acuerdas? Casi tres mil euros que costaba el curso online de tres meses en el que supuestamente te preparaban para desempeñar esta profesión. Tres mil pavacos a tocateja sin un título oficial ni prácticas ni nada, sólo una flipada vendiéndote por un vídeo de YouTube las ventajas de trabajar escribiendo por cifras desorbitadas para empresas megapijas desde tu casa de Las Bahamas que habrías conseguido, por supuesto, con tus súper ingresos derivados de esta oportunidad única que te brindaba con su súper curso. Igual me he liado con los "súper" y los "mega", pero es que era todo súper-mega-chachiquetecagas-¿vale?

      Perdona por contarte cosas tan deprimentes, aunque tú y yo somos del equipo de reírnos oscuramente de todo, así que mantengamos el reír por no llorar por bandera y pensemos en gatos. Método infalible para cualquier situación en la vida. ¿Estás triste? Piensa en gatos. ¿Estás feliz? Piensa en gatos. Los gatos son la solución a todo, no sé por qué al mundo le cuesta tanto llegar a esa conclusión. En esto también te he fallado, tía. Todavía no he adoptado un gato. Aunque Vero dice que un gato sólo necesita cajas para ser feliz, y razón no le falta (será que no tengo yo cajas, toda mi vida son cajas llenas de trastos), pero pobre gato, necesito sitio para poner sus cajas de gato y mis cajas de trastos... De momento me tengo que conformar con La Gatoteca, que volvió a abrir hace unos meses. ¡No todo son malas noticias! ¿Ves?

         ¡Ah! ¡Y se nos casa Potter! Qué vídeo más bonito de pedida nos enseñó, una performance que montó para declararse a Javi... desde luego se lo curró tela, como para decirle que no. ¡Y Anne se mudó a Dinamarca! Me dio mucha pena no poder despedirme de ella, al final con la pandemia y lo que ya llevábamos acumulado contamos años sin vernos, pero me consuela pensar que nos seguiremos escribiendo y que para la boda vendrá a España. Fui en septiembre a una exposición chulísima de van Gogh y me acordé mucho de vosotras, habría sigo genial poder cumplir ese plan que unos meses antes del apocalipsis propuso Anne para las tres. ¡Y me llegó un crisma precioso de Inés! Qué mano tiene con el dibujo, si no me dice que es hecho a mano me creo que el muñeco de nieve venía ya pintado. En las próximas fiestas tengo que sacar hueco para currarme más las postales navideñas, que este año pasado no me ha dado tiempo de nada.

         Me hizo mucha ilusión encontrarme con tus crismas y me dio una pena tremenda, y otra vez ilusión, y pena, así todo el rato. Un bucle chungo de esos que tú sabes. Pero recordarte, aunque duela, también es bonito, así que al final siempre sonrío. Me gusta pensar que te has ido de viaje y que algún día, no sé cuándo, volverás. No te voy a hacer promesas para el año que viene, porque ya ves que soy un desastre, pero siempre que pueda habrá una carta azul en tu buzón un día como éste. Feliz, feliz no cumpleaños, ¿a tú, a yo?


Un abrazo, Peliblue.

Hasta siempre, amiga.


Raquel



P.D.: Si ves por ahí arriba a mi Sodoma dale un buen abrazo de mi parte. No la cojas en brazos, que se siente rara, porque ella siempre ha sido mucho de ir a ras del suelo, pero ráscale un poquito las orejas, que le gusta mucho que la soben.


P.D.D.: El 2 de septiembre se estrena la serie que estaba haciendo Amazon sobre El señor de los anillos. Ya te contaré, pero si nos ves por un agujerito no te la pierdas. A ver qué han hecho con esa obra sagrada... ¡Cruzaremos los dedos!