sábado, 20 de octubre de 2018

Hoy tenía que escribirte


No soy amiga de homenajes póstumos, detesto ese tipo de hipocresía. Los honores en vida. Pero tú te fuiste demasiado pronto, y sin despedirte. No dejabas más opción y te debo esto desde hace mil.

Te habría gustado. A principios de este año que ya mismo termina me hicieron un encarguito fino. Recuerdo que cuando Potter me escribió estábamos en casa de Barbosa preparando una cena rica, posiblemente la de Nochevieja ahora que lo pienso. Me parece que fue un clip de audio por whatsapp. Hace ya tanto que cogiste aquel oscuro tren, que ya no estoy segura de que conocieras este nuevo brazo de la tecnología que nos tiene a todos anulados como seres con entendimiento. Si nos vieras, nos comemos farolas, provocamos accidentes, olvidamos a quien tenemos al lado, nos han terminado de sorber el seso. Si no te hubieras cansado tan rápido de la fiesta podríamos haber estado más en contacto con ese rollo de aplicación. Mala excusa, a quién quiero engañar. Pero acerca mucho a la gente que esta lejos, eso es bien cierto, qué duda cabe. No sé cómo pillaréis el wifi por aquellos lares.

Bueno, el caso, a lo que iba. Que la propuesta que me hicieron te habría flipado. La idea era hacer una réplica del "Libro de las Sombras" de Charmed. ¡Embrujadas! ¿Te acuerdas? Cómo no te vas a acordar. Yo creo que soñabas con eso y todo. A diario pasabas por mi casa para ver si estábamos por allí mi hermana y yo, y venías con tus movidas de la serie, con los hechizos apuntados en un papel. Si hasta te brillaban los ojillos. Estabas tan flipado con ellas como yo con El Señor de los Anillos. Tan impúberes y ya éramos una panda de frikis.

Ahora siento una punzada de culpa cuando recuerdo cómo te rompía el corazón al decirte que dejaras ya esas tonterías de las Embrujadas, que era sólo una serie. ¡Mira quién fue a hablar! Está tan jodido todo que a mis treinta y algo sigo prefiriendo vivir de fantasías, en mis puñeteras series de ciencia ficción. He escuchado por ahí que van a sacar pronto un remake o algo así de las Embrujadas. Seguro que es un mojón. Seguro que tú lo verías. A lo mejor lo veo yo también. Se te echa de menos, amigo. Se te echa mucho de menos.

No pude rechazar esa propuesta loquísima, como comprenderás. Sabía que era meterme en un embolado de los buenos, que me iba a llevar meses y sudores fríos, y que me cabrearía una y mil veces y tiraría cosas a la basura y volvería a empezar otras tantas. Que no pararía hasta que estuviera perfecto, o todo lo perfecto que podría estar sabiendo que no soy más que una aficionada a la encuadernación. Y me acordé de ti, claro que me acordé de ti. A ver, ¡no me jodas!, me acuerdo tela de ti, pero esto parecía que lo habías preparado tú desde las nubes. El puto Libro de las Sombras. ¡No veas! ¿Que era sólo una serie? Pues toma, en toda la boca.

Al final lo hice. Gustó mucho, no te voy a mentir, y yo que me alegraré siempre, pero no terminaba de estar perfecto. ¿Soy demasiado exquisita? Creo que el lomo era mejorable, la curvatura. Tengo que aprender cómo se hace eso. Para la próxima vez. Para el próximo. Si lo vuelvo a intentar tengo que mejorarlo, y te lo contaré, claro. Como te estoy contando esto, o de esa otra manera tan rara con la que todos creemos hablar con los que estáis de viaje espiritual por los nublados cósmicos. Ya sabes, la conexión mental.

No te he contado que me pasé semanas bañando en café las páginas, una a una. Menudo pestazo tenía la casa entera (yo es que soy más de nesquik, ya sabes). Mi buen amigo Potter hizo un estupendo trabajo reeditando los hechizos que ya teníamos y añadiendo otros con una traducción más fiel al castellano que las versiones que habíamos encontrado por las redes. No sé si salían unos doscientos y pico folios o algo más. Una pasada. La portada, la mismita que en la serie, lo que te digo. El primer hechizo con el que descubren sus poderes: El poder de tres nos hará libres. La mano de Fátima, la Fuente, Sax, el que acabó matando a Prue (perdóname, pero para mí ahí fue cuando la serie pegó el bajón supremo, o eso o yo no pude superarlo), los Luces Blancas, Belthazor...toda esa gente y todos los hechizos y más. Y con cada una de esas páginas me acordaba de ti, y pensaba, "cómo le gustaría esto, lo iba a flipar". Y quieras que no, se me mezclaba una sonrisa con un pellizco en el estómago. ¡A ver! ¡Qué quieres que te diga!

En la portada le puse una triqueta exageradamente molona que me hizo mi amigo el gallego del cuero. Un máquina el tío, quedó fenomenal, un broche de lujo para un libro más que mítico. En serio, cómo te habría gustado. Me habrías hecho que te hiciera uno al final. Digo yo, no sé, a lo mejor con los años se te habría pasado la fiebre de las Embrujadas. Ahora tendrías unos veintiséis, que se dice pronto. Pero yo creo que te seguiría gustando la dichosa serie. Seguro que sí.

No es nada espectacular todo esto. No sabía muy bien por dónde iba a salir la cosa, y al final parece que es una carta o algo así. La verdad es que te echo y te echamos de menos, y esta tontería del libro revivió con fuerza tu recuerdo, no podía dejarlo pasar. Tenía que escribirte. Siempre hiciste de mensajero entre tu hermano y yo, ibas y venías de tu casa a la mía con esas cartas de adolescentes en ebullición llenas de pájaros y primaveras que tan en serio nos tomábamos. Y aunque llega muy tarde, esta vez te toca a ti, hoy tenía que escribirte.

Ríete tú, lo que iba a ser una crónica de un trabajo de cartonaje y encuadernación. No voy a seguir con el rollo ese de que espero que estés donde estés bla bla bla y todo eso. Tú creías de verdad en la magia. Y esa magia te mantendrá siempre vivo para nosotros. Siempre, amigo. 





RAV



miércoles, 29 de agosto de 2018

Primera cita (microrrelato).


Hemos vuelto a quedar en ese bar de la esquina que siempre está abierto.

A decir verdad fingimos que nos encontramos allí por casualidad, y con la excusa de la barra libre y la falta de espacio nos ponemos a charlar como si nos acabáramos de conocer. Alrededor hay barullo, gente de toda clase charla, o debate, o discute. Yo no oigo nada, estoy escogiendo las palabras. Me faltan un par de copas y música de fondo, pero ya está decidido, me la juego, voy a tirarme a la piscina. Cojo aire, me acerco un poco más y le digo...

503 Service Unavailable

Mierda. ¡Que alguien reinicie el wifi!


RAV


lunes, 27 de agosto de 2018

Alta traición (microrrelato).


- La herida no es profunda, sobreviviré, pero duele -pienso, mientras me esfuerzo por recobrar el sentido y reconstruir los hechos.

Punzadas agudas y traicioneras me crispan los nervios, martillea la sien al respirar complicando cualquier movimiento, y la pesadez de los párpados me sume en un sopor insufrible. Tengo la boca seca, y cada suspiro exhala una queja de mi maltrecho cuerpo. Intento librar esta batalla con honor, me pregunto si estaré a la altura.

Alguien ha puesto la radio y suena Quique González. Va a ser un día duro, maldita resaca.



RAV

martes, 17 de abril de 2018

Libros que me gustan


"Me detuve, alzando una pata para echar una última meada: mi marca, por si no volvía. Negro estuvo aquí. Y mientras lo hacía, por un momento pensé en todos los que ladraban. En aquellos compañeros de infortunio sentenciados a un final infame: perros que, como había dicho el dogo, tal vez algún día fueron cachorrillos mimados, felices, arrancados de su sueño confortable por la estupidez y la crueldad humanas, y que ahora, en aquellas sucias jaulas, esperaban su destino como sparrings o como luchadores. Como carne fácil de coso y arena; o, en el mejor de los casos, abocados a un destino de decadencia, miseria, enfermedad y locura. Perros sin dueño, abandonados, robados, secuestrados, perdidos en un mundo sin piedad. Y mientras recorría el breve trecho entre la jaula y la furgoneta, oyéndolos ladrar su desesperación y su tragedia, recordé una de las historias a las que solía referirse Agilulfo cuando Teo y yo dábamos lengüetazos al agua anisada del Abrevadero: algo sobre un tal Espartaco, un gladiador romano; un luchador que se había rebelado contra sus amos y echado al monte con sus camaradas. Un esclavo que había sabido ser libre antes de morir vendiendo cara su piel y de acabar crucificado, o algo parecido.

Entonces me hicieron entrar en la furgoneta y puse rumbo a mi destino".

(Los perros duros no bailan. Arturo Pérez-Reverte)

viernes, 6 de abril de 2018

Sobre cuadernos y procesos



Empezar algo siempre da un poco de vértigo. Terminarlo puede generar alivio, o también miedo. Y a veces es el avance intermedio la parte que más acongoja del proceso. Puede que me esté liando, me pasa siempre cuando se me acumula en la cabeza lo que quiero expresar y se me solapan las palabras con las que intento hacerlo. Una de esas dos cosas va necesariamente más rápido que la otra, y ahí empieza el caos.

Para ser más gráfica y desahogarme de una vez diré que tengo sobre la mesa las tapas de un futuro cuaderno listas para coser (no pensaba que fuera a rimar, pero ahí lo dejo). Va a ser una encuadernación secreta belga, y le guardo tanto amor como respeto y pánico. Forrar las tapas y el lomo siempre me inquieta. Quiero que la cola empape todo, que seque bien, que no haya arrugas, burbujas, ni algún borde manchado y brillante, que no se combe el cartón, que quede impecable, pero, una vez sudada la gota gorda para cortar recto y parejo todas las partes con el cúter, el proceso de forrar es fácil y asumible después de todo. Coloco peso encima y respiro por unas horas, hasta que la gravedad haga su magia y termine de pulir mi trabajo.

Si puedo me pongo con otro proyecto para no saturarme mucho con la misma cosa. Y si no, me dedico a cavilar y esbozar mentalmente cómo van a ser los siguientes pasos que voy a dar. Ahora toca hacer una plantilla, coger el punzón y marcar los agujeros, pero antes de eso tengo una decoración pendiente. Esta vez me han pedido que un logo particular sea el protagonista de la portada, me he permitido además la licencia de añadir un pequeño detalle a juego en la contraportada (por más carta blanca que te den para que imagines y crees, siempre atenaza el riesgo de meter la pata hasta el corvejón). Y nada de esto ha sido liviano, muy al contrario. Ha sido un peso con el que he cargado varios días mientras me dedicaba a hacer pruebas con papeles, pegamentos y barnices. Un poco de intoxicación pulmonar (cada uno se droga con lo que quiere o con lo que puede) y a probar resistencia de materiales y calidad de productos. Parece que esto funciona, vale, genial, lo haré. Lo hago. Un pellizquito en el estómago hasta que ves que no has reventado todo lo que tenías hecho hasta ahora. ¡Seguimos!

Agujeros marcados. Sin darme cuenta aguanto la respiración mientras sujeto la plantilla sobre las tapas, no es cuestión de acabar con un síncope, pero cada mínimo elemento que forma parte del conjunto me tiene in albis hasta que veo que ya está y que está bien. Cualquiera diría, con lo que sufro, que me gusta lo que hago. Pues, aunque parezca mentira, así es. Ya casi acabo.

Tengo las tapas y el lomo sobre la base de corte, las hojas interiores preparadas y agujereadas, y la aguja curva lista y enhebrada. Todo a punto para coser y rematar la faena.  Pero aquí estoy, sin atacar. Observo ese panorama desde la esquinita en la que me evado, escribiendo estas líneas sobre mis agobios, haciendo tiempo para acometer la última tarea, imaginando que un duendecillo invisible y nocturno me hace el trabajo sucio y me deja un cosido perfecto y reluciente evitándome el miedo y la tensión de tener que hacerlo yo sabiendo que en el último escalón todo puede resbalar y precipitarse al vacío. Sí, ¿por qué no?. El melodrama se me puede dar tan bien o mejor que la encuadernación belga.

Creo que ya es hora de soltar la tecla y de intentarlo. ¡Deseadme suerte!

Nota: Sobre el proyecto que tengo ahora entre manos no puedo subir fotos, así que os enseño este otro que hice hace algún tiempo y que, por los papeles de las tapas, es uno de mis favoritos.




RAV

miércoles, 28 de marzo de 2018

Sin título y sobre ti




Restalla la ira
sobre los cristales del mundo,
arrojando polvo y metralla.
Lucha de titanes enturbia el cielo
de un rojo oscuro.

Voces con eco lejano,
no oigo nada.
Parece sólo el susurro
de un viento que arrastra
desmemoria y fatiga,
y malas decisiones.
Otra astilla en la herida.

Tengo los ojos secos
y la sonrisa torcida.
Me araña la boca el cierzo,
tañen mis sienes a la deriva.
¡Te juro que lo intento!

Silban las balas
a ras de mi vuelo,
disparos ajenos
esquivo por poco.
Me pienso los propios.
Si me lo pides, me quedo.

Aparece tu mano.
En el vacío insondable
me reclama tu mirada,
amortiguas el derrumbe,
me acaricias la cara.
Gasto sed y miedo,
hambre de tus ganas.
Vuelvo a por mi escudo,
continúa la batalla.

Harta estoy de huir,
de luchar contra fantasmas.
Ya no sumo más derrotas,
tu coraje me alimenta
y las entrañas me inflama.

Seguiré ensartando quimeras
con la punta de mi lanza,
velando tu sueño
como el regalo más preciado,
a tu pecho regresando
a por mi aliento y mi espada.



RAV


jueves, 8 de marzo de 2018

8 de marzo



Ser mujer es una lucha constante desde que vienes al mundo hasta el final. 

Es una guerra diaria, una batalla sin tregua.

Una reivindicación en cada acto, en cada palabra.

La consciencia de la realidad.

Adaptación, supervivencia, plantar cara, apretar los dientes. Y también reírse y defenderse hasta de una misma.

Ser mujer es un gran orgullo y, muchas veces y muchos días, una gran putada.

Errores que empiezan en casa, en tu zona de confort. Tu madre, tu abuela, tu suegra.

Yo, que soy más de campo que una flor, que me he criado en un pueblo pequeño, costumbrista y machista como tantos, que he crecido rodeada de barreras y alimentando rabia y preguntas en la sesera, con miedos y debilidades, frustraciones y dudas. Yo, que he errado una y mil veces el tiro y que no soy nadie para decir nada, creo que el cambio se hace día a día empezando por dentro, por una misma y por el pedacito que te ha tocado.

Tu padre, tus abuelos, tus hijos, tus hermanos…tu pareja. La igualdad es el camino, y empieza educando.

“Hay que endurecerse sin perder jamás la ternura”, decía un hombre al que siempre tengo presente. Sí, un hombre, en el Día de la Mujer, para que la rueda de la ofensa y la indignación no deje de girar.

El sendero es largo y la lucha continúa. Pero que el sentido común nos acompañe siempre.

Feliz día de la Mujer a todos, y que no sea sólo hoy.


RAV

jueves, 15 de febrero de 2018

Con el viento de cara


Así te quiero yo.
Con arrojo y osadía,
con mariposas efervescentes,
sin pensarlo y sin medida.

Sin echar cuentas,

ni mirar calendario ni reloj.
Bailando en invierno puro
cargados de maletas,
olvidando lo que nos pesa
y lo que nos pasó.

Y no entiendo del destino.

Te amo sin cuentos de hadas,
sin flores ni mermeladas.
No conozco yo ni a Eros ni a Cupido.
Estoy aquí para jugármela contigo.

Porque no sé querer de otra manera

más que amando a quemarropa.
Navegando a toda vela,
veo y subo la apuesta.

Porque estamos vivos

y tiembla la tierra
si te muerdo la boca.
Toda ira y toda furia
se anulan, moribundas,
al contacto con tu ropa.

En días de niebla gris,

o lluvia desaforada.
Bajo tormentas y nieves,
tsunamis y avalanchas.

Te escribo con prisa en las pestañas,

soñando cuentos dorados,
para que me leas en tu almohada
y hacerme un hueco a tu lado.

Así te quiero yo,

con el viento de cara.
Con los cordones desatados,
el pecho descubierto
y la sonrisa despeinada.



RAV

domingo, 14 de enero de 2018

Reflexiones


Ayer, comiendo en un restaurante, asistimos a una escena cuanto menos curiosa.

Un grupo grande se disponía a pedir en una mesa muy cercana a la nuestra. Estaba formado por varios hombres de unos cincuenta o más años y otros tantos chicos más jóvenes, adolescentes probablemente, de unas catorce o quince primaveras a lo sumo. Por trozos de conversación que se escuchaban a veces podía deducirse que eran familia. Cuando ya parecía que tenían claro lo que iban a pedir acudió la camarera a tomarles nota y, entre risotadas infantiles de pequeños y grandes, uno de los señores adultos le dijo a la chica: "Perdona, es que no nos decidimos entre pedir tal o cual plato... o pedirte a ti". La chavala sonrió incómoda y aguantó la sorna de toda la mesa que parecía muy divertida con la "gracia" del señor mayor. Siguieron más risotadas tontas y comentarios fuera de lugar cuando la camarera se retiró con la comanda.

Y yo me pregunto...¿Por qué tiene que aguantar esa mujer, que está un día como otro cualquiera en su puesto de trabajo, tamañas gilipolleces y continuar como si nada, manteniendo la sonrisa, cuando le han faltado al respeto y la han tratado como un trozo de carne del menú?.

Si has leído hasta aquí y estás pensando dejar un "me gusta" o un comentario, antes quiero que sepas que la mesa estaba compuesta por algunas señoras de cincuenta para arriba y un puñado de chicas adolescentes, y que la camarera en realidad era un camarero.

Ahí dejo mi reflexión.



RAV