Madrid, 01 de febrero de 2025
¡Hola, tronk!
Vuelve a salir el sol por tu cumple.
Eso sí, hace un frío que pela, pero ¿qué te vas a esperar de febrero en el
hemisferio norte? Nos vamos a quedar todos azules, como tu pelo, ése que de vez
en cuando aún creo distinguir entre las cabezas de la gente que va por la calle
en Madrid y me da un vuelco el corazón, hasta que me doy cuenta de que es un
azul distinto, un poco verdoso y mal teñido, y que no tiene nada que ver con el
azul molón que llevabas tú, que parecía que habías nacido con él.
¡Nos hemos mudado por fin! ¡Tenemos
casa de verdad! A la altura de la última carta que te escribí ya llevábamos días
metiendo cosas en cajas, y así hasta finales de agosto, cuando se hizo definitivamente
el cambio. Imagínate el arsenal de bártulos que llegamos a amontonar. He
borrado muchos detalles de mi memoria sobre esos meses de la cantidad de estrés
que tuvimos encima, así que ahora lo resumo todo con un «pero bueno, bien»,
pero qué locura de año, ¡qué locura! Ha merecido la pena, aunque nos haya
costado un poco de salud mental (de la poca que nos dejan los años de estudio y
otros tantos de trabajos insoportables de cara al público). El suelo parece
madera, aunque no lo es, y tenemos una habitación que vamos a dedicar entera a
los libros; la llamamos «la biblioteca» (qué ilusión, ¡más quisiéramos!), y
estoy segura de que te gustaría. Siempre me acuerdo de ti cuando veo el bestiario
de Dentro del laberinto que me regaló Enrique. Está claro que la sección
friki va a tener un peso importante en esta parte de la casa.
Bueno, en realidad ya sabes que me
acuerdo de ti muchas veces, con muchas cosas, es inevitable, pero en ocasiones
las anécdotas se suceden y entrelazan de formas tan curiosas que uno no sabe
muy bien cómo explicar los azares de la vida. Hace ya más de un año que me
aficioné a seguir el canal de YouTube de un señor que habla de libros. Es un
hombre muy divertido que ofrece un material distinto y original, y que te
genera un renovado interés por la lectura de una forma muy cercana y
entretenida; yo me río muchísimo con él, y me gusta llamarlo «el señor Acuario»
(por el nombre de su canal), aunque también le digo, de vez en cuando, «el
Breaking Bad de los libros», porque físicamente se parece un montón a Walter White.
Desde luego, es un personaje en toda regla. El caso es que me pasó un día que, a
la vez que tenía uno de sus vídeos puesto de fondo, andaba yo rebuscando y
ordenando papeles que tenía en un cajón, y de verdad, de verdad, que en el
mismo instante en el que me encontraba una felicitación de cumpleaños tuya,
justo mencionaba el señor Acuario en su vídeo que había comprado un libro de Fernando
Arrabal… ¿Te acuerdas de aquella vez que estabas tú en la biblioteca del Retiro
y te encontraste con este hombre que se dirigió a ti porque le habías llamado
la atención? Que cuando me lo contaste me decías que era el de «el milenarismo
va a llegar» y yo te decía «¿Quién? ¿Quién?». Ay, por favor, qué risa. Eran
esas cosas que sólo te pasaban a ti, con tu pelo azul y tus ganas de pasar
desapercibida. Pues eso fue lo que pasó, y me hizo ilusión encontrarte pululando
por ahí en una conexión súper extraña. Y, por supuesto, sonreí.
Perdona que no me extienda más,
Peliblue. Soy egoísta e intento hacérmelo más fácil a mí también. Pero no dudes
que te tengo, y te tenemos, siempre presente. En los bichejos, en los libros,
en las pelis, en todo lo friki, en las hamburguesas, en las canciones de Muse,
en los parques de Madrid y en el calpis japonés. ¡Feliz, feliz no cumpleaños!
Un abrazo, Peliblue.
Hasta siempre, amiga.
Raquel
