jueves, 15 de febrero de 2018

Con el viento de cara


Así te quiero yo.
Con arrojo y osadía,
con mariposas efervescentes,
sin pensarlo y sin medida.

Sin echar cuentas,

ni mirar calendario ni reloj.
Bailando en invierno puro
cargados de maletas,
olvidando lo que nos pesa
y lo que nos pasó.

Y no entiendo del destino.

Te amo sin cuentos de hadas,
sin flores ni mermeladas.
No conozco yo ni a Eros ni a Cupido.
Estoy aquí para jugármela contigo.

Porque no sé querer de otra manera

más que amando a quemarropa.
Navegando a toda vela,
veo y subo la apuesta.

Porque estamos vivos

y tiembla la tierra
si te muerdo la boca.
Toda ira y toda furia
se anulan, moribundas,
al contacto con tu ropa.

En días de niebla gris,

o lluvia desaforada.
Bajo tormentas y nieves,
tsunamis y avalanchas.

Te escribo con prisa en las pestañas,

soñando cuentos dorados,
para que me leas en tu almohada
y hacerme un hueco a tu lado.

Así te quiero yo,

con el viento de cara.
Con los cordones desatados,
el pecho descubierto
y la sonrisa despeinada.



RAV

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