Ser mujer es una lucha constante desde que vienes al mundo
hasta el final.
Es una guerra diaria, una batalla sin tregua.
Una reivindicación en cada acto, en cada palabra.
La consciencia de la realidad.
Adaptación, supervivencia, plantar cara, apretar los
dientes. Y también reírse y defenderse hasta de una misma.
Ser mujer es un gran orgullo y, muchas veces y muchos días,
una gran putada.
Errores que empiezan en casa, en tu zona de confort. Tu
madre, tu abuela, tu suegra.
Yo, que soy más de campo que una flor, que me he criado en
un pueblo pequeño, costumbrista y machista como tantos, que he crecido rodeada
de barreras y alimentando rabia y preguntas en la sesera, con miedos y debilidades,
frustraciones y dudas. Yo, que he errado una y mil veces el tiro y que no soy
nadie para decir nada, creo que el cambio se hace día a día empezando por
dentro, por una misma y por el pedacito que te ha tocado.
Tu padre, tus abuelos, tus hijos, tus hermanos…tu pareja. La
igualdad es el camino, y empieza educando.
“Hay que endurecerse sin perder jamás la ternura”, decía un
hombre al que siempre tengo presente. Sí, un hombre, en el Día de la Mujer,
para que la rueda de la ofensa y la indignación no deje de girar.
El sendero es largo y la lucha continúa. Pero que el sentido
común nos acompañe siempre.
Feliz día de la Mujer a todos, y que no sea sólo hoy.
RAV